domingo, 10 de agosto de 2014

Un instante de eternidad.


Ir caminando apresurado y detenerme sin motivo, así de pronto, sin más. Me detuve un instante sin para qué, levanto la cabeza y miro al cielo, de reojo me doy cuenta que estoy siendo observado. 
Paralizado entre la multitud, percibo que por unos segundos el tiempo no transcurre. Entonces se me ocurre auto-interrogarme ¿qué hago entre tantos? ¡es tan difícil ser un número!, solo uno más…existencia anodina la que me condena.

Ya cansado de elevar plegarias a un dios de trilogía comencé a  rezarle a antiguos dioses. Me puse a pensar en cosas tan profundas y trascendentes, que olvide que solo era un número. Recuerdo el momento como una fotografía mental, en solo ese instante impregnado de eternidad creí conocer los misterios del universo. Pero solo fue un instante. Tan efímero y volátil, lamento no haberlo retenido mas tiempo.

Vidrieras, pantallas LED, publicidad, rebajas al 50%,  todo volvía a cobrar un banal sentido. Fue un instante de extravagante lucidez. Lástima que no los tengo seguido, es que con tanto ruido uno se aturde y se nos olvida, que por una fracción de segundos, podemos pensar en la eternidad.

Pablo Rivero .·.

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