sábado, 9 de agosto de 2014

La negación del alma.

El titulo parece profundo. Pero en cambio mi texto será un poco más pobre. 

Lo que implica negar el alma es devastador para la vida misma. Negar la trascendencia al alma es negar de por si todo sentido mismo a la vida.

Negar el alma implica también de algún modo, en mi caso, negar la existencia de Dios; de Cristo; de María. En definitiva negar el ethos judeo-cristiano, es negar gran parte de la historia humanizante de occidente. 

Esta terrible afirmación puedo hacerla al deducir lógicamente que si negamos la existencia del alma, y en consecuencia negamos el ethos judeo-cristiano, también estamos negando la existencia del perdón; de la misericordia; de la compasión, de la caridad etc. En definitiva rasgos de nuestra cultura occidental presentes en gran medida desde el nuevo testamento y la figura de cristo como principal exponente de estas virtudes, tan humanizantes. 

Pensar la negación del alma, es pensar la negación de ciertos rasgos humanizantes de nuestra civilización occidental. ¿imaginemos el mundo sin perdón, sin misericordia, sin compasión?. Prácticamente negar el alma es negar al hombre, no a Dios. 

Algo afirmaba el periodista ingles Chesterton que nos puede servir para ilustrar esto. En relación a lo que ha sido el Cristinianismo para occidente, y para el mundo. "La fe es como un faro que alumbra sin disipar las tinieblas",.. pero alumbra.

Pablo Rivero .·.


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